Del tapón a la pared: señalética que recircula el corcho.

 

Transformamos 3.000 tapones de corcho en un sistema de orientación funcional para el centro de visitas de Bodegas Torres, cerrando el ciclo material del vino y reduciendo hasta un 60% la huella de carbono respecto a la solución convencional.


EL PROYECTO

Bodegas Torres confió a Bricom el rediseño de la señalética de su centro de visitas, un encargo que solía resolverse con materiales convencionales: acero, vinilo adhesivo y otros recursos no vinculados con su actividad.

Bricom propuso una alternativa radicalmente distinta: que el propio residuo de la bodega sirva como sistema de orientación.

 

NADA SE TIRA, TODO SE TRANSFORMA

El proyecto reutiliza aproximadamente 18 kg de corcho natural procedente de 3.000 tapones, transformándolo en placas de corcho prensado marcadas a láser y combinadas con soportes mínimos de aluminio anclados a la pared. El resultado es un sistema de orientación funcional, legible y de acabado cuidado, que prolonga el relato material de la empresa.

Frente a la solución anterior —acero y vinilo de origen industrial—, la propuesta elimina el uso de plásticos, sustituye materiales vírgenes por un recurso reutilizado y se apoya en productores cercanos (en un radio de 40 km), reduciendo al mínimo el impacto asociado al transporte.

 

IMPACTO MEDIDO, MODELO CAMBIADO

La huella de carbono del sistema se estima entre 34 y 53 kg de CO2 e, frente a los 59–89 kg CO2 e de la solución convencional. Esto representa una reducción de entre el 30% y el 60%, conseguida no mediante optimizaciones marginales, sino mediante un cambio de modelo material.

El corcho empleado no es un material neutro: durante el crecimiento del alcornoque actúa como sumidero de carbono, captando CO2 de la atmósfera. Al reintegrarlo en la cadena como sistema de señalética, se evita tanto su descarte como la producción de nuevos materiales industriales intensivos en emisiones.

*Estimaciones propias con base en ACV simplificado.

 

ECONOMÍA CIRCULAR EN SEÑALÉTICA

El principal impacto positivo del proyecto no reside únicamente en la reducción de emisiones, sino en la capacidad de transformar un residuo en recurso, integrándose de forma funcional y significativa en la experiencia del visitante. La señalética deja de ser un elemento neutro para convertirse en una extensión tangible del compromiso ambiental de la bodega.

Este proyecto consolida una línea de trabajo centrada en el diseño aplicado a la sostenibilidad, donde cada decisión material se convierte en una oportunidad para generar impacto positivo desde la escala más cotidiana.


SOBRE BRICOM

Bricom es nuestra área de creatividad 360º de Bridepalla, donde la sostenibilidad es un método, no una moda. Aplicamos conocimientos en sostenibilidad, diseño e innovación a proyectos integrales de comunicación, producción y materiales: desde la estrategia hasta la acción, nos movemos entre el concepto y la realidad para crear experiencias que generan impacto positivo y transforman el entorno.

Trabajamos en señalética y cartelería, nuevos materiales, merchandising sostenible, espacios expositivos, ítems comunicativos y formación, siempre con el mismo criterio: cada proyecto debe tener impacto real.

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