Árboles como materia prima

Sea por los folios en los que escribes, por el nuevo mueble para la república independiente de tu casa o por el calor del amor de una estufa en invierno, cada año se tala como mínimo un árbol que lleva tu nombre. Parece que las plantas solo son para nosotros madera, alimento y medicinas. Dicen que los árboles no dejan ver el bosque, pero los dólares no dejan ver los árboles.

Una sencilla propuesta: compensa tú mismo la pérdida de ese árbol. Planta un árbol en tu jardín o en el balcón. O en el bosque, ¡o en una rotonda! Hay árboles para todos los estilos: árboles capaces de aguantar el malvivir de la ciudad, árboles de frutos comestibles, árboles con una simbología especial como los olivos.

Nosotros trabajamos con árboles como materia prima. Apostamos por plantones de árboles autóctonos, criados en España. Pero no vemos ninguna de las tres cosas anteriormente citadas. Vemos un gran aspirador de gases contaminantes, una reserva de biodiversidad, vemos un freno a la erosión y, sobretodo, vemos un gran vínculo con lo natural. Solo hay una cosa más bella que regalar un árbol. Y es que lo cuiden como a ti te gustaría. Los primeros años de un árbol son los más dinámicos. Cuídalo y quiérelo. La relación que puedes tener con tu árbol es como la que puedes tener con tu mascota. Es cierto. ¿No recuerdas EL árbol de tu infancia? El árbol crecerá como lo hacen tus hijos, serán su compañero de juegos, te dará alegrías (y también disgustos). Será tu fiel compañero durante toda tu vida. Incluso puede convertirse en un símbolo identitario para muchos. Siempre estará ahí si lo tratas bien. Plantemos más árboles, que falta nos hace.