La magia de la Navidad

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Cuando la Navidad se acaba, Papá Noel vuelve al Polo Norte, los Reyes Magos a Oriente y el espumillón retorna a esa desgastada caja de zapatos, junto al caganer, la estrella dorada y (por qué no) algunos turrones.

Cuando la Navidad se acaba, las calles se llenan de cajas vacías de televisores, se amontonan juguetes viejos al pie de contenedores y se ven zombis de lo que fueron adorados abetos de Navidad en todas las esquinas. Despeluchados, amputados y maltratados.

Pero la Navidad no es eso. El espíritu navideño es amor, afecto, complicidad, buenos deseos y magia. El espíritu navideño perdura más allá del plazo de tiempo que va desde El Gordo hasta El Niño. Así lo entendemos muchos, como Papá Noel, como nosotros o como la gente de LaVola CoSostenibilitat.

Nos gusta creer en la magia. Lo mágico es aquello que genera unos efectos extraordinarios y maravillosos. Nuestras bombas de semillas tienen algo de eso y es por ello que LaVola contó con nosotros para su campaña navideña. Fue algo mágico. Antes de escuchar lo que querían ya lo teníamos hecho: una bola que perdurara en el tiempo, que germinara, que se reprodujera, que no quedara inerte a partir de enero. Dicen que la magia siempre está ahí y que solo hay que observar atentamente para hacerse con ella. Creamos en la magia. Creemos momentos mágicos.