Dispersando semillas

A menudo las cosas grandes tienen un inicio pequeñito. Tan pequeño como una semilla, tan grande como una secuoya.

Una semilla espera su momento. Son cápsulas de ADN programadas para dar lugar a árboles imponentes o a efímeras flores. Y aguardan a las mejores condiciones para desplegar sus cotiledones, algunas pueden esperar decenas de años antes de germinar. Una vez comenzada la carrera, las plantas no tienen límites, su crecimiento es infinito e ilimitado en tamaño y en tiempo.

Las semillas son los agentes diseminadores de las plantas. Son su vehículo para poder moverse. Tienen que hacerlo por la zona más extensa posible. Para ello han elaborado una gran variedad de estrategias: a través del viento, con semillas finísimas como el polvo o provistas de alas y de vilanos de pelos. A través del agua, la lluvia y las tormentas. Gracias a los animales, que se las comen y después las excretan, o se las llevan pegadas al pelo.

En Bridepalla favorecemos la dispersión de esas semillas porque las llevamos a nuestro terreno de juego, al de los objetos y las emociones. Convertimos semillas en reclamos publicitarios que viajan* a través de tus clientes que crecen en sus jardines, provocando abundancia biológica y un gran sentimiento positivo hacia tu empresa.

 

*Tienes que saber que siempre utilizamos semillas de plantas fuera de listas rojas, invasivas o en peligro de extinción.