Lo que siempre quisiste saber

Las bombetas de semillas
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Masanobu Fukuoka fue un señor japonés que se divertía sembrando y que mejoró la productividad de los cultivos. Su método fue aplicado con éxito para detener la desertificación. Lo llamó Nendo Dango y, además de eficiente, es divertido.

Se trata de un sistema de encapsulación de semillas con arcilla, que permite su protección frente a depredadores y que aporta nutrientes y sustrato en los primeros estadios de crecimiento. Además, la mezcla de semillas –entre las que se incluyen leguminosas y crucíferas- permite que el crecimiento de unas ayude al desarrollo de las otras, favoreciendo secuencias ecológicas con fundamento.

Fukuoka decía que lo mejor era “hacer sin hacer” o “Wu Wei”, para los que sabéis japonés. Cogía las bolas y las esparcía de manera desordenada -nada de dejarse la espalda arando bancales- y permitía que la Naturaleza hiciera su trabajo. Duro, ¿verdad?

Por lo tanto, para hacer crecer tus bombetas de semillas, lo único que tienes que hacer es dispersarlas allí donde quieras que crezcan –no hace falta enterrarlas-, regarlas y en poco días empezarán a aparecer los primeros brotes. Primero, leguminosas y gramíneas –de rápido crecimiento y que preparan la tierra-, después crucíferas y, más adelante, aquellas de desarrollo lento.

En Bridepalla tenemos tres familias de semillas: las aromáticas, donde predominan orégano y tomillo; las de huerto, con rábanos, lechugas y espinacas; y las flores de pradera, de donde brotarán caléndulas, dientes de león y verdolagas, entre otras.

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